Al finalizar el curso, uno intenta hacer balance y sólo me queda una conclusión: “Gracias de Corazón” por todo vivido, aprendido, compartido e incluso perdido. Tal vez no todo haya sido éxito, pero si estoy seguro que “todo ha merecido la pena”. En cada lección, en cada actividad, en cada compañero, en cada trabajo, en cada logro y en cada fracaso siempre hemos tenido la ocasión de crecer como personas.

Llega el tiempo del merecido y necesario descanso; llega el tiempo de las vacaciones. Se acaban las clases, se cierran las aulas hasta un nuevo curso, donde volvamos con los compañeros y nuestros profesores a aprender, a vivir nuevas experiencias. Pero no es tiempo de parar, pues siempre es tiempo de educarnos, de crecer, de aprender, de experimentar. En verano se nos ofrecen nuevas oportunidades y sobre todo en familia. Cuidemos los momentos de estar juntos.

Leí un artículo de prensa, que decía:“al colegio se viene a aprender, de casa se viene educado”. Tal vez tenga su parte de razón, pero no lo comparto del todo. La educación y el aprender es tarea común: familia y colegio forman una unidad, pues nos centramos en un mismo destinatario. Nunca dejamos de ser colegio y nunca dejamos de ser familia. Cierto que cada uno tiene su ámbito y responsabilidad, pero siempre en común, siempre teniendo como protagonista a nuestro alumno, a vuestro hijo, a él y a ella, con su historia concreta, particular y única. Por tanto, sea durante el curso o en vacaciones, siempre educando y enseñando juntos, cada uno poniendo su granito de arena.

Feliz verano y gracias de corazón, nos vemos en septiembre, siempre más y mejor. Dios os bendiga y acompañe. El Corazón de María os guarde y proteja y el P. Claret aliente vuestro corazón solidario y misionero.

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